JOSEPH DUNNIGER
Joseph Dunninger nació en Nueva York cerca del fin del siglo, el 28 de
abril de 1892. Se inició en la magia a los cinco años aunque su familia no
tenía ningún lazo en absoluto con la magia, su padre era un fabricante textil,
su madre ama de casa, un hermano pintor y diseñador y el otro violinista. Sin
tener en cuenta eso, su amor por el arte era cultivado por sus padres desde
pequeño advirtiendo la destreza del niño en trucos simples. Completamente
autodidáctico, Joseph demostró ser bastante prodigioso desde muy joven, su primera
presentación se realizó cuando rondaba la edad de siete años ante un Club
Masónico en Nueva York. Él se denomino como "Master Joseph Dunninger,
Child Magician."
Cuando llegó a los dieciséis años, Dunninger era un mago con una
envidiable reputación y se presentó durante un año en el tour de “Edén Musee”
de la Ciudad de Nueva York. Incluso Dunninger era considerado como uno de los
magos más prominentes de ese tiempo y él participo de una gira del espectáculo
de variedades en el Circuito de Keith-Orpheum. Durante esta gira, Dunninger
desarrolló el acto de lectura las mentes al público. Este tipo de acto se había
presentado durante años usando los mensajes codificados verbales con un
ayudante. Dunninger, como podría esperarse, lo hizo de diferente forma.
Dunninger no usó a ningún ayudante. En un ejemplo de cómo venderse, Dunninger
ofreció $10,000 a cualquiera que pudiera demostrar que él usaba compadres o
ayudantes de cualquier tipo. Dunninger dijo mas adelante en muchas ocasiones
que levantaría la oferta a $100,000, porque nadie podría probarlo; pues él no
necesitaba ayuda para leer los pensamientos. Con semejante acto, y semejante
desafío, Dunninger muy pronto encabezó el circuito y fue muy solicitado para
actuaciones privadas. A los diecisiete años, Dunninger fue invitado a presentar
su acto en la casa de Theodore Roosevelt y en la casa de Thomas Edison. Ambos
personajes eran admiradores del trabajo de Dunninger y del misticismo en
general.
Dunninger era una tormenta para el mundo mágico a estas alturas. Su
habilidad de leer pensamientos asombró a Harry Houdini y Howard Thurston,
quienes pasaron mucho tiempo y esfuerzo en la búsqueda del secreto de la proeza
mental de Dunninger. Inspirado por Houdini y otros, Dunninger tomó parte en la
guerra de descubrir a los falsos médium y mentalistas fraudulentos. Lejos de
ser un entretenimiento éstos timadores se ganaban la vida realizando falsos
contactos con el mundo espiritual y haciendo comunicar a los muertos con sus
familiares, a los que les robaban su dinero. En conjunto con Scientific
American magazine y la Universal Council for Psychic Research, revista
americana y grupo de Psíquicos, Dunninger ofreció $10.000 a cualquier médium
que pudiera reproducir por medios psíquicos o sobrenaturales fenómenos físicos que
él no pudiera reproducir. Dunninger también ofreció $10.000 a cualquiera que,
con la ayuda de “los espíritus”, pudiera descubrir el secreto de los mensajes
codificados, apoyado por Harry Houdini y Thomas Edison. Además, ofreció otros
$10.000 a cualquiera que presentara a un fantasma real. Los desafíos eran parte
del acto de Dunninger. Sus desafíos y sus pruebas lo llevaron a ser el más
popular. Con estos antecedentes el espectáculo de variedades recorrió la zona
rural, pronto creció y dio trabajo a cincuenta actores, obreros, y ayudantes.
Este nuevo show, el más grande y más poderoso que Dunninger hubiere presentado,
le dio la fama del mago que había inventado más ilusiones y aparatos que
cualquier otro. Dunninger salió de gira por el mundo. Él leyó los pensamientos
de reyes y príncipes, papas y presidentes.
Pero su fama crecería a alturas asombrosas con la aparición de la radio.
Cuando la radio comercial empezó, Dunninger fue el primer artista pago en salir
al aire. En una ocasión, Dunninger demostró la hipnosis por radio. Él presento
una obra en la radio como un detective psíquico. No tuvo el eco popular como
cuando volvió a su especialidad de lectura del pensamiento, hasta que se
presentó como el Maestro de la Mente el 12 de septiembre de 1943, Dunninger fue
primero en la transmisión, obteniendo un éxito sin par, sus seguidores
inundaron las oficinas con cartas y los boletos del show se agotaron. Cuando la
televisión empezó, Dunninger estaba allí. Él alteró su acto para encajar en el
formato de un programa de televisión. Increíblemente, su serie aparecía en
todas las redes en momentos diferentes. En los años cuarenta, una votación
mostró que su voz era más reconocible que la del Presidente. Además de las
presentaciones en la radio y los programas de televisión, Dunninger cimentó su
fama y popularidad apoyándose en otras figuras como Lucille Ball y Milton
Berle, y siendo invitado de lujo en los programas de Steve Allen y Johnny
Carson.
Su inteligencia en venderse y su popularidad creciente lo llevó a
aparecer en revistas como Time, Life, Look, Reader's Digest, Vanity Fair,
Science and Invention, True Detective, and Sphinx. Sus artículos tenían como
respuesta miles de cartas de lectores y sus libros eran best sellers en pocas
semanas. Sus actos se caracterizaron por presentarse delante de una silla o
taburete con nada mas que papel y lápiz, y leer nombres, números o iniciales
que el público le proponía. Dunninger deletrearía los nombres, el numero del
seguro social, o números de serie de los billetes de dólar. Él revelaría frases
escritas por un espectador palabra por palabra. Él normalmente concluía la
lectura de la mente preguntando: “¿la palabra que esta usted pensando es
asombro? ¿Es en referencia a mí?, Muchas gracias.” Dunninger consideraba que el
mentalista se encontraba a medio camino entre un magos y un médium. “Algunos
mentalistas,” decía, “confían en métodos mágicos mientras otros intentan
pruebas reales con ESP. Sin embargo con el péndulo un mentalista capaz obtendrá
resultados que un mago forzaría. Dunninger sólo se exigía un 90% de exactitud.
Murió el 9 de marzo de 1975 en Cliffside Park, New Jersey, USA a causa del
Parkinsons.
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